El profesor Manuel J. Freire Rosales, participa en la creación de la primera antena craneal orientable.

El pasado 30 mayo de 2017 El Diario de Sevilla publicaba una noticia sobre un importante desarrollo tecnológico en el que ha participado el profesor Manuel J. Freire Rosales, del Departamento de Electrónica y Electromagnetismo de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla

El profesor Manuel J. Freire en el centro, junto a Jesús Tornero y Alberto Cantón. Foto: C. Díaz.

La Universidad de Sevilla, el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y la empresa Biosensores Inteligentes para la Salud han creado de forma conjunta la primera antena craneal orientable de 32 canales que permite valorar el dolor de los pacientes con esguince cervical y ofrecer una imagen por resonancia magnética a 3 Teslas. Se trata de una herramienta única en su género.

En este desarrollo tecnológico han participado el profesor Manuel Freire, del departamento de Electrónica y Electromagnetismo de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla; el ingeniero mecánico Alberto Cantón de Biosensores y el doctor en Física Jesús Tornero, de la empresa Biosensores y responsable de la Unidad de Diagnóstico por Imagen del Hospital Los Madroños (Brunete, Madrid).

Foto: C.Díaz

EL 98% DE LOS ESGUINCES CERVICALES SE PRODUCEN A CAUSA DE UN ACCIDENTE DE TRÁFICO

Este proyecto de investigación surgió de la necesidad del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo de disponer de una antena de cráneo para resonancia magnética, un casco, que se adaptase a sus pacientes con movilidad craneal reducida y así poder avanzar en un estudio propio de espectroscopia de los pacientes con esguince cervical, financiado por la Fundación Mutua Madrileña. Este hospital es un centro público de referencia en España para el tratamiento integral de la lesión medular.

«Hasta ahora, las antenas de resonancia de cráneo que hay están fijas a la camilla, no se adaptan a los pacientes», explica Manuel Freire. «La novedad de nuestra antena craneal es que es orientable, se inclina hacia los lados, hacia delante y hacia detrás», se adapta al paciente, comenta el profesor de la Hispalense. Las personas que se someten al estudio sufren movilidad craneal reducida, por lo que la exigencia de orientabilidad espacial de la antena era esencial para poder acomodarse a cada paciente.

«El diseño de la antena se planificó en colaboración con el doctor José Florensa, jefe del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Nacional de Parapléjicos, que hará uso de la misma en estudios de neuroimagen por espectroscopia de resonancia magnética de 3 Teslas para identificar marcadores del dolor y variaciones del perfil metabólico en distintas áreas del cerebro según la existencia de dolor crónico», añade Manuel Freire, profesor de la Universidad de Sevilla desde 1999.

Con sus 32 canales, la antena además permite obtener imágenes de alta resolución y en un tiempo reducido al hacer uso de técnicas de aceleración de imagen en paralelo. Esto permite también acortar el tiempo de estudio durante el cual el paciente debe permanecer inmóvil en el escáner de resonancia.

«El casco del que disponía hasta ahora el Hospital Nacional de Parapéjicos de Toledo no sólo estaba fijo a la cama, sino que tenía sólo 12 canales», comenta Freire. «Si con la antena de antes, se tardaba entre 10 y 20 minutos en captar una imagen, ahora los tiempos se reducen a la mitad, entre 5 y 10 minutos, y además con una resolución de imagen mucho mayor».

Más de 25.000 españoles sufren cada año un esguince cervical, y en el 98% de los casos se produce a causa de un accidente de tráfico, según confirma Freire. Esto produce un intenso dolor en cuello y cervicales.

Los autores de este desarrollo tecnológico contaron con un presupuesto de 32.000 euros para diseñar este casco, que realizaron en 14 meses, según confirma el Manuel Freire. «Esto es un proyecto de investigación, por eso hemos podido diseñar esta antena craneal única en el mundo. No significa que seamos los únicos capaces de desarrollar esta idea, es que a las multinacionales no les resulta rentable hacerlo porque es muy costoso», reconoce.