{"id":1581,"date":"2020-04-23T11:31:40","date_gmt":"2020-04-23T11:31:40","guid":{"rendered":"http:\/\/departamento.us.es\/newdperiodismo1\/?p=1581"},"modified":"2025-05-26T09:22:09","modified_gmt":"2025-05-26T09:22:09","slug":"entrevista-dr-francisco-sierra-revista-alaic-no-33","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/entrevista-dr-francisco-sierra-revista-alaic-no-33\/","title":{"rendered":"Entrevista Dr. Francisco Sierra, Revista ALAIC n\u00ba 33"},"content":{"rendered":"<p>Entrevista Dr. Francisco Sierra, Revista ALAIC n\u00ba 33<\/p>\n<p>Responsables:<\/p>\n<p>Carlos del Valle (UFRO), Daniel Badenes (UnQ) y Mar\u00eda Isabel Nore\u00f1a (UNIMINUTO)<\/p>\n<p><strong>Francisco SIERRA CABALLERO<\/strong> (<a href=\"http:\/\/www.franciscosierraballero.net\">www.franciscosierraballero.net<\/a>) <strong>es <\/strong><strong>C<\/strong><strong>atedr\u00e1tico de Teor\u00eda de la Comunicaci\u00f3n de la Universidad de Sevilla<\/strong><strong>. D<\/strong><strong>irector de la Secci\u00f3n de Comunicaci\u00f3n y Cultura de la Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas, en la actualidad preside la Uni\u00f3n Latina de Econom\u00eda Pol\u00edtica de la Informaci\u00f3n, la Comunicaci\u00f3n y la Cultura<\/strong><strong> (ULEPICC) y es miembro activo de la RED TRANSFORM de la UE, y de la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Investigaci\u00f3n en Comunicaci\u00f3n (AE-IC). Ha dirigido CIESPAL (2014-2017) y fundado y presidido CONFIBERCOM, entre otras organizaciones cient\u00edficas internacionales. Autor, entre otras obras, de \u201cPol\u00edticas de Comunicaci\u00f3n y Educaci\u00f3n. Cr\u00edtica y Desarrollo de la Sociedad del Conocimiento\u201d (Gedisa, Barcelona, 2006) o \u201cIntroducci\u00f3n a la Comunicolog\u00eda\u201d (ACCI, Madrid, 2019) dirige el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicaci\u00f3n, Pol\u00edtica y Cambio Social (COMPOLITICAS) y forma parte del Instituto Andaluz de Investigaci\u00f3n en Comunicaci\u00f3n y Cultura (INACOM) del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda en Espa\u00f1a. A lo largo de su dilatada carrera acad\u00e9mica ha dirigido numerosos proyectos europeos e iberoamericanos de investigaci\u00f3n, con una obra reconocida internacionalmente y traducida, entre otros idiomas, al ingl\u00e9s, franc\u00e9s, italiano y portugu\u00e9s, Su \u00faltimo libro, recientemente editado, lleva por t\u00edtulo \u201cMarxismo y Comunicaci\u00f3n. Teor\u00eda Cr\u00edtica de la Mediaci\u00f3n Social\u201d (Siglo XXI, Madrid, 2020).<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo eval\u00faas el desarrollo de los estudios de los movimientos sociales y las migraciones? \u00bfCu\u00e1les son las perspectivas involucradas y qu\u00e9 es lo que aporta en particular la comunicaci\u00f3n y los estudios \u201csocioculturales\u201d?. <strong>Hablamos de dos l\u00edneas bien distintas de trabajo, aunque ambas, qu\u00e9 duda cabe, comparten la l\u00f3gica de desborde que ilustra, sintom\u00e1ticamente, la actual crisis del capitalismo. Pero el desarrollo de ambas l\u00edneas ha sido dispar. En los estudios sobre movimientos sociales, ha habido un resurgimiento tras d\u00e9cadas de olvido y marginalidad en el campo acad\u00e9mico, pero cabe observar, parad\u00f3jicamente, que en la Comunicolog\u00eda la atenci\u00f3n sobre las diversas dimensiones de la acci\u00f3n colectiva ha sido considerablemente menor si pensamos, comparativamente, en otras ciencias sociales como la Sociolog\u00eda o la Antropolog\u00eda. Y ello incluso en contextos como el nuestro, pese a la centralidad que tiene, desde el punto de vista del cambio social, el nuevo ciclo de protestas para explicar los procesos hist\u00f3ricos que estamos viviendo. Ello se debe, creo, a un doble condicionamiento: el mediocentrismo que elude o ha dejado de lado hist\u00f3ricamente otras pr\u00e1cticas culturales al margen del proceso informativo, y como es notorio el desplazamiento de la agenda de investigaci\u00f3n de una perspectiva cr\u00edtica a un enfoque neofuncional de corte culturalista. Recuerdo un editorial de mi colega argentino Carlos Mangone en la Revista de Comunicaci\u00f3n y Cultura de la UBA sobre la evoluci\u00f3n del campo iberoamericano y la renuncia al compromiso intelectual de los acad\u00e9micos por un prurito de supuesta cientificidad. Y ratifico lo dicho o resumido en su ensayo. De hecho, lo poco que cabe leer en nuestro \u00e1mbito tiende a reproducir la l\u00f3gica del esp\u00edritu positivo de este tiempo: un acendrado empirismo de descripci\u00f3n de experiencias y procesos de participaci\u00f3n en movimientos sociales y, por otra parte, la fragmentaci\u00f3n o aislamiento de los distintos movimientos, abordados cuando se interesa la investigaci\u00f3n por ellos de manera particular (ecologista, feminista, campesino) con una nula voluntad de articulaci\u00f3n y teorizaci\u00f3n sobre el interfaz nuevos medios y procesos de transformaci\u00f3n social. Y ello pese a la importancia que tiene la necesaria conceptualizaci\u00f3n de la cultura digital en las formas y procesos de activismo que se pueden observar a este respecto. Y que, por cierto, podr\u00edan ayudar a ilustrar, desde el campo de la comunicaci\u00f3n, lo que Williams denominaba estructura de sentimiento. En el caso de los estudios de migraci\u00f3n, estas limitaciones son si cabe m\u00e1s gravosas. Primero por ser como es la cultura latina un ecosistema hibridado y, al tiempo, por reproducir la divisi\u00f3n del trabajo intelectual: estudiando desde el Norte los procesos de mestizaje y movimiento de poblaci\u00f3n como meras culturas receptoras sin que se cuestione la matriz colonial que esta geopol\u00edtica del conocimiento implica. Bien es cierto, que los Estudios Culturales han puesto en valor la diversidad y riqueza de las matrices culturales en Am\u00e9rica Latina, pero falta avanzar, con el giro decolonial, un trabajo de reformulaci\u00f3n de la modernidad capitalista desde lo que Bol\u00edvar Echeverr\u00eda denomina la l\u00f3gica del <em>ethos barroco<\/em>. Esta lectura, del pensamiento de la liberaci\u00f3n, que anticipa Enrique Dussel, est\u00e1 por hacer en comunicaci\u00f3n y significar\u00eda repensar la migraci\u00f3n desde una visi\u00f3n hist\u00f3rica y pol\u00edtica de los procesos trasterrados de movimientos de poblaci\u00f3n, empezando por la resistencia de las culturas ind\u00edgenas y las figuras denostadas en la narrativa dominante como el mestizo de cara a imaginar una suerte de episteme de la frontera que analice las redes de intercambio y apropiaci\u00f3n de los c\u00f3digos culturales considerando la dimensi\u00f3n geopol\u00edtica e instituyente de la creatividad que entra\u00f1a en las culturas populares las formas de vida resultantes de la mezcla, del contagio, de la s\u00edntesis y proceso constituyente de las identidades descentradas y perif\u00e9ricas que habitan el universo de la subalternidad. Frente a esta exigencia te\u00f3rica y pol\u00edtica, en congruencia con lo que somos y nuestra cultura e historia en com\u00fan, tenemos una investigaci\u00f3n comunicacional que, lejos de asumir esta dimensi\u00f3n transformadora, y pese a los avances del movimiento ind\u00edgena y sus aportes para pensar radicalmente la comunicaci\u00f3n, aplaude y respalda el golpismo medi\u00e1tico y la cultura racista del neofascismo evang\u00e9lico, tal y como hemos visto en Bolivia o Brasil. La cuesti\u00f3n por tanto ahora, en este horizonte hist\u00f3rico, ser\u00eda preguntarnos qu\u00e9 ha hecho la academia, qu\u00e9 posici\u00f3n epistemol\u00f3gica ha adoptado la inteligencia comunicacional y por qu\u00e9 se ha plegado a una lectura, digamos, administrativa de matriz colonial.<\/strong><\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 ocurre en el caso de los pueblos ind\u00edgenas? \u00bfC\u00f3mo caracterizar\u00edas los estudios existentes? \u00bfEn qu\u00e9 medida la \u00f3ptica del \u201cmovimiento social\u201d los contiene y en qu\u00e9 casos es desbordada<strong>?. Sin duda, inequ\u00edvocamente hoy tiene un rol fundamental en la medida que su pr\u00e1ctica es desbordante, en Ecuador, en Colombia, Chile y Bolivia, como especialmente lo fue en M\u00e9xico d\u00e9cadas atr\u00e1s. Puede decirse que, desde los a\u00f1os noventa, ha habido un proceso de articulaci\u00f3n y organizaci\u00f3n social que ha revolucionado la regi\u00f3n. Los procesos progresistas en Am\u00e9rica Latina no son comprensibles sin el movimiento ind\u00edgena. Y este protagonismo pol\u00edtico tambi\u00e9n ha tenido traslaci\u00f3n en la comunicaci\u00f3n popular. Desde el I Encuentro Intergal\u00e1ctico, convocado por el EZLN en Chiapas, la articulaci\u00f3n de redes de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n comunitaria del movimiento ind\u00edgena ha sido adem\u00e1s de creativo un espacio aut\u00f3nomo para pensar la comunicaci\u00f3n. Y ello ha marcado la agenda de nuevos debates en las Congresos de Abya Yala en este siglo XXI del Cauca a La Paz, de Oaxaca a la Amazon\u00eda brasile\u00f1a, dando forma a un nuevo pensamiento comunicacional, como hace tiempo ya propuso en vida priorizar Luis Ramiro Beltr\u00e1n, estudioso de las formas precolombinas de comunicaci\u00f3n y aut\u00e9ntico impulsor de los estudios en la materia tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica. En resumen, de un tiempo a esta parte, las condiciones son \u00f3ptimas para construir un nuevo paradigma. Hoy por ejemplo tenemos las universidades de la tierra y la academia, aunque t\u00edmidamente, empieza a ocuparse en serio del di\u00e1logo de saberes, ya lo lleva haciendo desde unos a\u00f1os, aprendiendo de la comunicaci\u00f3n del pueblo mapuche, de las experiencias de las comunidades quechuas y aymaras, de las formas de ser y representar de las culturas ind\u00edgenas. Pienso en colegas de la Universidad Andina, de UNIMINUTO, de la UFRO en Chile, de la UnB en Brasil, de compa\u00f1eros de Salta, adem\u00e1s de la valiosa labor hist\u00f3rica de SIGNIS, ALAI, ALER, FARCO y tantas otras organizaciones de radio y medios comunitarios que vienen interviniendo sobre el terreno desde una filosof\u00eda de la praxis. En este empe\u00f1o, hicimos un intenso trabajo en CIESPAL. Y hemos venido insistiendo antes y despu\u00e9s en la necesidad de una Comunicologia del Sur pensada desde la experiencia de la comunicaci\u00f3n ind\u00edgena en la que hay ya trabajos de relevancia como los de Claudio Maldonado, Adalid Contreras, Claudia Magallanes, Carlos Del Valle y Eliana Herrera, entre otros. Creo, sinceramente, que en este sendero conviene seguir avanzando, m\u00e1s ahora que se impone la agenda restauradora y reaccionaria de una comunicaci\u00f3n racista, segregacionada y cosmopaleta.<\/strong><\/li>\n<li>En tu trabajo de investigaci\u00f3n \u00abCiberactivismo, Ciudadan\u00eda Digital y Nuevos Movimientos Urbanos (CiberMov)\u201d, a\u00fan en curso, abordas los desaf\u00edos de las nuevas tecnolog\u00edas en la producci\u00f3n de los discursos y pr\u00e1cticas de los movimientos sociales en diferentes pa\u00edses de Europa y Am\u00e9rica Latina, \u00bfcu\u00e1les son los principales hallazgos sobre las din\u00e1micas actuales del activismo de los movimientos sociales ?. <strong>Podemos se\u00f1alar al menos tres cuestiones a tratar que, a nuestro juicio, resultan relevantes, desde el campo de los estudios en comunicaci\u00f3n. Lo primero es asumir que <\/strong><strong>si el problema de la comunicaci\u00f3n y la cultura en nuestro tiempo es la lucha por el c\u00f3digo, por la apropiaci\u00f3n de lo inmaterial, objeto a su vez de un intensivo intercambio, el reconocimiento y valoraci\u00f3n de las diversas formas de autoproducci\u00f3n (de las favelas y el sector terciario informal a los j\u00f3venes conectados para ejercer la libertad de intercambio) que hoy reivindican y practican los nuevos actores pol\u00edticos en la red, exige, a nuestro entender, que problematicemos estos procesos para garantizar una esfera p\u00fablica aut\u00f3noma que reconozca las dimensiones productivas de la ciudadan\u00eda frente al modelo tradicional de centralizaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de los bienes comunes, empezando por la propia comunicaci\u00f3n. <\/strong><strong>En segundo lugar, es preciso reconocer la emergencia de lo que el profesor Galindo denomin\u00f3 la primera erupci\u00f3n visible, la proyecci\u00f3n de nuevas pr\u00e1cticas o culturas pol\u00edticas. De Obama a Trump, de Facebook a Twitter, de la cultura <em>underground<\/em> situacionista al movimiento Yo Soy132 o la guerrilla semi\u00f3tica de la cibercultura en el 15M, en Espa\u00f1a, las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n han modificado, estructuralmente, las formas de organizaci\u00f3n y acci\u00f3n pol\u00edtica. Algunos sit\u00faan el punto de inflexi\u00f3n en el levantamiento zapatista de 1994, pero sabemos que existe una <\/strong><strong>amplia experiencia acumulada, desde la d\u00e9cada de los sesenta, en materia de comunicaci\u00f3n popular y alternativa. Las experiencias que hoy proliferan en la era digital no hacen sino actualizar las formas de interlocuci\u00f3n que los grupos subalternos han procurado articular a lo largo de la historia para favorecer procesos de empoderamiento y resistencia. Existen por tanto l\u00edneas de continuidad, tanto como discontinuidades, considerando la dimensi\u00f3n disruptiva de la tecnolog\u00eda, en la producci\u00f3n de la mediaci\u00f3n social contempor\u00e1nea. Desde <\/strong><strong>el punto de vista de las l\u00f3gicas propias de la cultura digital y la pertinencia por consiguiente de una perspectiva materialista, ello implica, hoy m\u00e1s que nunca, la necesidad de perfilar nuevas matrices y un pensamiento propio a partir de un enfoque productivo capaz de romper con la racionalidad binaria y externa del mediactivismo como un simple proceso de oportunidad pol\u00edtica. En Latinoam\u00e9rica, venimos adem\u00e1s constatando, a este respecto, que existen diferentes pr\u00e1cticas pol\u00edticas in\u00e9ditas y singulares, poco o nada consideradas por las fuerzas tradicionales de la izquierda, y menos a\u00fan por la academia, pese a las evidencias que muestran que este tipo de formas de intervenci\u00f3n proyectan la producci\u00f3n de otra narrativa y modelo de organizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n. Por ello, constituimos desde COMPOLITICAS (<\/strong><a href=\"http:\/\/www.compoliticas.org\"><strong>www.compoliticas.org<\/strong><\/a><strong>) el Grupo de Trabajo sobre <em>Tecnopol\u00edtica, cultura digital y ciudadan\u00eda <\/em>(CLACSO), y la red de pensamiento y activismo social TECNOPOLITICAS (<\/strong><a href=\"http:\/\/www.tecnopoliticas.org\/\"><strong>http:\/\/www.tecnopoliticas.org\/<\/strong><\/a><strong>) sabedores que <\/strong><strong>toda pol\u00edtica alternativa pasa, en t\u00e9rminos gramscianos, por un esfuerzo de pedagog\u00eda democr\u00e1tica y articulaci\u00f3n. En el proyecto CIBERMOV (<\/strong><a href=\"http:\/\/www.cibermov.net\"><strong>www.cibermov.net<\/strong><\/a><strong>) proponemos, en esta l\u00ednea, un retorno a Atenas, parafraseando el ensayo sobre democracia participativa del fil\u00f3sofo Jos\u00e9 Luis Moreno Pesta\u00f1a (2019), a la hora de definir un abordaje y perspectiva transformadora del nuevo ecosistema informativo desde el punto de vista de las pol\u00edticas p\u00fablicas y la participaci\u00f3n social. La hip\u00f3tesis de partida es la pertinencia de una actualizaci\u00f3n de los mecanismos de la democracia antiolig\u00e1rquica conectando experiencias hist\u00f3ricas existentes, de Pericles a nuestro tiempo, con las formas emergentes de interacci\u00f3n en torno a los nuevos dispositivos de codificaci\u00f3n social. En otras palabras, necesitamos problematizar las nociones al uso de producci\u00f3n del espacio p\u00fablico y el \u00e1gora, considerando las posibilidades y limitaciones de la l\u00f3gica de reproducci\u00f3n social. Pues la <\/strong><strong>revoluci\u00f3n digital no solo ha cambiado el modo de consumir y proyectar nuestras identidades. El campo pol\u00edtico ha sido radicalmente alterado por las redes sociales, transformando las formas de interlocuci\u00f3n y la propaganda. El problema es que estas transformaciones no han ido acompa\u00f1adas de un marco normativo que regule y proteja los derechos ciudadanos. Prevalece, antes bien, una suerte de l\u00f3gica de <em>No Man&#8217;s land, <\/em>un vac\u00edo o territorio de nadie en el que se impone la disputa sin reglas replic\u00e1ndose una peligrosa din\u00e1mica de confrontaci\u00f3n. Pensemos en la ultraderecha, a lo Steve Bannon, o en la l\u00f3gica Bolsonaro de bulos y desinformaci\u00f3n. Es sabido que all\u00ed donde no existe protecci\u00f3n legal, donde no quedan claramente definidos derechos y obligaciones, impera la ley del m\u00e1s fuerte, la de aquellos que disponen de bots y recursos para imponer su voz en lo que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n J\u00fcrgen Habermas hace tiempo defini\u00f3 como privatizaci\u00f3n del espacio por la que se confunde la opini\u00f3n p\u00fablica con la publicaci\u00f3n sobrerrepresentada de quienes tienen el poder de imponer su discurso: como decimos en Andaluc\u00eda, se est\u00e1 imponiendo una cultura de palmeros, una opini\u00f3n p\u00fablica por aclamaci\u00f3n. T\u00f3mese en cuenta adem\u00e1s que la cultura de la era Instagram ha modificado sustancialmente los imaginarios y experiencia de los actores sociales. En este marco, hemos de pensar necesariamente los cambios en la cultura pol\u00edtica que introduce la revoluci\u00f3n digital. Y en este empe\u00f1o estamos con el proyecto de investigaci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 hitos son relevantes en estos estudios?. <strong>Bueno, ser\u00eda largo y prolijo destacar todos los aportes que el campo viene formulando a este respecto. Yo destacar\u00eda dos: la recuperaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n inmanente de la comunicaci\u00f3n, consustancial a la revoluci\u00f3n de la vida cotidiana que introduce la galaxia internet y, sobremanera, la vigencia de una Comunicolog\u00eda de la Praxis. Si me permiten, voy a centrarme en este punto que para m\u00ed es el principal hito de la ola de protestas y activismo digital que vivimos. <\/strong><strong>Quienes siempre hemos defendido que la Comunicolog\u00eda debe pensar para transformar y comunicar para cambiar la vida nos enfrentamos hoy a pensar el Capitalismo Selfie como un problema de construcci\u00f3n social y transformaci\u00f3n hist\u00f3rica en virtud de nuevos imaginarios instituyentes: del 15M a la lucha constituyente en Chile, de Occupy a las nuevas est\u00e9ticas del carnaval del movimiento feminista. En todas y cada una de estas experiencias se observa que, al menos embrionariamente, se conforma un nuevo sensorium, una nueva forma de la mediaci\u00f3n social con las que comprender las l\u00f3gicas y c\u00f3digos culturales de la ciudadan\u00eda. <\/strong><strong>Esta nueva sensibilidad y cultura pol\u00edtica se distingue por una elevada plasticidad manierista, una tendencia neobarroquista marcada por la predominancia de la l\u00f3gica de las m\u00e1scaras, la elocuencia y proyecci\u00f3n espectacular de los cuerpos y los signos propios de un capitalismo excedentario. La forma de representaci\u00f3n carnavalizada de los movimientos sociales y ciberactivistas remite, en este sentido, a una nueva econom\u00eda moral de la multitud que tiende a recodificar, como en el siglo de oro, las contradicciones entre lo posible y lo necesario, entre la l\u00f3gica del vil metal y el esp\u00edritu. As\u00ed, la importancia del flash-back en la cultura medi\u00e1tica, ya analizada por Adorno y Horkheimer, da cuenta hoy de la importancia de la memoria y las pol\u00edticas de representaci\u00f3n que no tanto son un retorno a lo identitario sino m\u00e1s bien procesos de adaptaci\u00f3n creativa y resistencia que problematizan la relaci\u00f3n del sujeto con su tiempo y con la cultura dominante. No olvidemos que, como explica Deleuze, la imagen-tiempo sustituye en el cine moderno a la imagen-movimiento de la memoria cl\u00e1sica. La mediaci\u00f3n de la nueva cultura informativa afecta al eje perceptivo, al eje afectivo y, claro est\u00e1, a la funci\u00f3n proactiva del sujeto. El tiempo \u2013 dej\u00f3 escrito Eugenio Tr\u00edas \u2013 siempre se alza en la modernidad, en el cine nuevo, por ejemplo, reteniendo el movimiento, en funci\u00f3n de lo que Moles denominaba cultura conservadora o registro, de una acci\u00f3n rota, una oquedad que permite la emergencia de la memoria involuntaria, o de capas dispersas de \u00e9sta, o una conversi\u00f3n del actor y del espectador en aut\u00e9nticos videntes a fuerza de la din\u00e1mica de la plusval\u00eda sem\u00e1ntica o la semiosis ilimitada. Descubrir y situar en su contexto esta potencialidad creativa, como ense\u00f1ara Castoriadis, se nos antoja vital y algunos trabajos en el campo nos aportan elementos de juicio para avanzar en esta direcci\u00f3n. Eso al menos pretendemos, desde una perspectiva cr\u00edtica.<\/strong><\/li>\n<li>El espacio p\u00fablico ha sido una dimensi\u00f3n clave a la hora de pensar la acci\u00f3n colectiva. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1 que repensarse sobre los movimientos sociales en tiempos de pandemias que obligan a poblaciones enteras a aislamientos preventivos?. Sin duda todo, pr\u00e1cticamente el conjunto de los dispositivos y modelos de repreentaci\u00f3n. <strong>Las formas emergentes de socializaci\u00f3n y acci\u00f3n colectiva del mediactivismo, la tecnopol\u00edtica, los movimientos en red o el activismo digital<\/strong><strong> (<\/strong><strong>Occupy Wall Street, Nuit Debout, el 15M, Yo Soy 132, La Revoluci\u00f3n de los Ping\u00fcinos) perfilan hoy nuevos procesos distintivos de participaci\u00f3n y autonom\u00eda de la cultura en los modos contempor\u00e1neos de ejercicio de la ciudadan\u00eda que deben ser repensados desde una perspectiva materialista, empezando por renunciar a una concepci\u00f3n anquilosada o est\u00e1tica de espacio p\u00fablico. Hoy vivimos un momento de apertura hist\u00f3rica marcada por la incertidumbre y la aceleraci\u00f3n del cambio social que requiere de marcos te\u00f3ricos y un aparataje categorial robusto y consistente. En este marco, la propuesta de Oskar Negt, a prop\u00f3sito de la noci\u00f3n de Espacio P\u00fablico Oposicional, constituye una alternativa te\u00f3rica desde la subalternidad y los espacios p\u00fablicos proletarios que nos puede ayudar a comprender los nuevos movimientos ciberactivistas desde la autonom\u00eda de lo social. Si consideramos la constataci\u00f3n de experiencias de largo recorrido como el 15 M en Espa\u00f1a o el movimiento Occupy Wall Street, observamos que ambas experiencias tienen en com\u00fan que implicaron una alteraci\u00f3n radical de las condiciones de enunciaci\u00f3n y representaci\u00f3n del espacio p\u00fablico, tanto en el plano virtual como desde luego f\u00edsicamente. La problematizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre espacio p\u00fablico (f\u00edsicamente) y esfera p\u00fablica (plano virtual, simb\u00f3lico) est\u00e1 en la base del objeto de discusi\u00f3n de la tradici\u00f3n materialista desde Marx. Sabemos que <\/strong><strong>t<\/strong><strong>oda tecnolog\u00eda, como producto cultural, es fruto de una <u>mediaci\u00f3n objetivadora y una voluntad subjetiva<\/u>. Esta articulaci\u00f3n interna no es escindible, salvo anal\u00edticamente.<\/strong> <strong>Desde una lectura estructural, y considerando el contexto hist\u00f3rico, como Marx explicara a prop\u00f3sito del fetichismo de la mercanc\u00eda, la l\u00f3gica de valorizaci\u00f3n es la causa explicativa que ilustra la tendencial proyecci\u00f3n o imagen ilusoria (en nuestro tiempo las fantas\u00edas electr\u00f3nicas de cierto clickactivismo), como din\u00e1mica objetiva de realizaci\u00f3n. La l\u00f3gica mercantil, en otras palabras, opera en el plano subjetivo y en la forma material de reproducci\u00f3n. Podemos definir as\u00ed la alienaci\u00f3n como aquella mediaci\u00f3n social que segrega, que separa <em><u>representaci\u00f3n<\/u><\/em> y <em><u>experiencia real<\/u><\/em>, en parte en virtud de varias l\u00f3gicas de captura que Negt explica en su cr\u00edtica del Espacio P\u00fablico Dominante y que en crisis como la del coronavirus pone en cuesti\u00f3n por exigencias de confinamiento, por la inmovilizaci\u00f3n del sujeto pol\u00edtico: sea migrante, proletario, ind\u00edgena o turista.<\/strong><\/li>\n<li>En el mismo sentido, \u00bfc\u00f3mo concebir la migraci\u00f3n en \u00e9pocas de cierre de fronteras? \u00bfCu\u00e1les son los desaf\u00edos?. <strong>Retomando la idea de Espacio P\u00fablico Opsicional, lo primero que pone en evidencia es la inversi\u00f3n entre mercanc\u00edas que circulan, ahora con dificultades, como el capital, y sujetos confinados: el actor social es inmovilizado como un stock, mientras el objeto mercanc\u00eda circula como con vida propia. En este sentido, la pandemia pone en cuarentena la propia idea cl\u00e1sica de espacio p\u00fablico y sobre todo la funci\u00f3n informativa, no solo por la alarma social que ha generado, sino por las veleidades interpretativas de opinadores y gacetilleros de dudosa fiabilidad que ahora reclaman la intervenci\u00f3n del Estado en un\u00a0<\/strong><em><strong>tour de force<\/strong><\/em><strong>\u00a0muy propia, como demuestra la historia, del p\u00e1nico neoliberal. Es lo que podemos calificar como la mediatizaci\u00f3n y dial\u00e9ctica del bot\u00edn y la salud p\u00fablica que tiene lugar normalmente en momentos de crisis extrema y aguda inestabilidad social.\u00a0 Ahora bien, con la situaci\u00f3n de alerta y emergencia sociosanitaria cabe hacer otras lecturas pensando a largo plazo y en profundidad el acontecer. Desde que Ulrich Beck advirtiera que en las sociedades complejas, en la era de la globalizaci\u00f3n y la conectividad total, hemos de aprender a gestionar lo que denominara la sociedad de riesgo, un incremento de la incertidumbre y las amenazas planetarias que trascienden las tradicionales fronteras y espacios territoriales viene marcando la agenda p\u00fablica, sin que la teor\u00eda y pr\u00e1ctica de la acci\u00f3n pol\u00edtica haya madurado en sus l\u00f3gicas de reflexividad y proyecci\u00f3n, constatada esta nueva din\u00e1mica de reproducci\u00f3n. En este escenario, los medios de comunicaci\u00f3n cumplen un papel crucial en las formas de gobierno y articulaci\u00f3n social, pues pueden contribuir a representar adecuadamente los riesgos y amenazas reales y concretas, adem\u00e1s de identificar las alternativas y soluciones para un control social democr\u00e1tico de pandemias como la que vivimos. Si, como analizara el soci\u00f3logo alem\u00e1n, las constantes de una sociedad sometida a fuertes riesgos y a procesos de individualizaci\u00f3n radical debilitan las formas de equilibrio y reproducci\u00f3n de la vida en com\u00fan, el papel difusor de p\u00e1nico moral o salud p\u00fablica de las noticias de las cat\u00e1strofes ecol\u00f3gicas, las crisis financieras, el terrorismo o los conflictos b\u00e9licos son factores determinantes en la construcci\u00f3n de los horizontes de progreso y exigen, por lo mismo, una decidida intervenci\u00f3n pol\u00edtica en consecuencia. As\u00ed, si analizamos la crisis del coronavirus en t\u00e9rminos de Cultura P\u00fablica y Democracia Social, observamos que, en pa\u00edses como Espa\u00f1a, con d\u00e9ficits notorios en la construcci\u00f3n del Estado, marcada por una historia de absolutismo y negaci\u00f3n del dominio p\u00fablico, la crisis epidemiol\u00f3gica cuestiona aspectos sustanciales del modelo de gobierno que conviene considerar en detalle. O pensemos en Chile, cuna o laboratorio del neoliberalismo. Esta situaci\u00f3n actualiza la doctrina del shock, en este caso para su impugnaci\u00f3n. Por ello, cabe pensar que la gesti\u00f3n de la crisis de la pandemia representa el fin de los l\u00edmites y regulaci\u00f3n del Estado social y democr\u00e1tico de derecho ante la exigencia de expansi\u00f3n del espacio vital de reproducci\u00f3n y acumulaci\u00f3n del capital financiero internacional imponiendo, como sostenemos a modo de hip\u00f3tesis, el estado de excepci\u00f3n como regla, frente a toda contractualidad o legitimaci\u00f3n democr\u00e1tica, lo que ya viven por cierto los migrantes en situaci\u00f3n no regularizada. Entre la forma y la fuerza, entre la regla y la excepci\u00f3n, entre la cooperaci\u00f3n y la desconfianza, entre la transparencia y la ocultaci\u00f3n, la sociedad de vigilancia, tal y como la piensa Mattelart, nos sit\u00faa pues poco a poco a la multitud como potencialmente sospechosa, convertidos en intocables, criminales, potenciales terroristas o ap\u00e1tridas de un r\u00e9gimen que, conforme a su racionalidad, tiende a excluir a toda la ciudadan\u00eda universal<\/strong><\/li>\n<li>En las tem\u00e1ticas de nuestro Grupo de Trabajo, como contracara de los movimientos sociales y las luchas territoriales, pensamos los procesos de criminalizaci\u00f3n y represi\u00f3n, que han tomado nuevas formas, por ejemplo con el espionaje digital. \u00bfC\u00f3mo ves orientada la investigaci\u00f3n en ese sentido? \u00bfCu\u00e1les son los nuevos temas de agenda?. <strong>Las crisis de emergencia por cat\u00e1strofes o repuntes epidemiol\u00f3gicos exigen reformular la doctrina dominante de seguridad p\u00fablica, comenzando por trascender la visi\u00f3n estadounidense de la seguridad como el arte de la guerra por un concepto de seguridad como red de apoyo mutuo ante las amenazas, en virtud de la necesaria solidaridad ante epidemias como la soledad y el abandono de los sectores vulnerables, los primeros en sufrir las cat\u00e1strofes como se pudo comprobar con el hurac\u00e1n Katrina en Nueva Orleans. La amenaza de la guerra bacteriol\u00f3gica, a todas luces m\u00e1s que inminente, y las tensiones de guerra econ\u00f3mica y ciberguerra entre Washington y Pek\u00edn dibujan adem\u00e1s un escenario poco o nada proclive a la cultura de paz, m\u00e1xime cuando coincidiendo con el coronavirus se ejecutan maniobras como\u00a0<em>Defender Europa 20<\/em>, con una clara voluntad militar de alcanzar los objetivos pol\u00edticos estrat\u00e9gicos de la Casa Blanca por otros medios. Por otra parte, el recurso a armas biol\u00f3gicas y la doctrina de guerra total no es nada nuevo. Recordemos las acciones imperialistas del Departamento de Estado contra Cuba (dengue, fiebre porcina, sabotaje de cultivos) o la exportaci\u00f3n de armamento con la construcci\u00f3n de la red de terrorismo internacional m\u00e1s amplia en la historia del mundo por parte del complejo industrial-militar del Pent\u00e1gono, tal y como revelara en s<a name=\"_ftnref1\"><\/a>us investigaciones Edward Herman. Considerando la filosof\u00eda de la OTAN, que la UE asume acr\u00edticamente, todo an\u00e1lisis de las pol\u00edticas p\u00fablicas en nuestro tiempo debe cuestionar por tanto, desde una perspectiva democr\u00e1tica, las tesis que impugnan la biopol\u00edtica contempor\u00e1nea por la criminalizaci\u00f3n de las formas de resistencia de la ciudadan\u00eda que vienen despleg\u00e1ndose con especial intensidad desde la d\u00e9cada de los ochenta a lo largo y ancho del mundo. De ello me he ocupado ampliamente, para el caso de Am\u00e9rica Latina, en \u201cGolpes Medi\u00e1ticos\u201d (CIESPAL, Quito, 2016) y \u201cLa guerra de la informaci\u00f3n\u201d (CIESPAL, Quito, 2017). Ahora, lo que estamos viviendo no solo es la vulnerabilidad de la vida humana, ni el alcance global de toda situaci\u00f3n de emergencia o cat\u00e1strofe por venir, sino singularmente la fragilidad del sistema econ\u00f3mico internacional. De hecho, esta crisis nos muestra una forma ya habitual de producci\u00f3n de valor. Cuando hablamos de la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n no es solo una l\u00f3gica que evidencia el recurso a los bonos basura para mantener o ampliar la tasa de ganancia, o procesos como la supresi\u00f3n del derecho a la ciudad con las intensivas din\u00e1micas de gentrificaci\u00f3n y segregaci\u00f3n espacial, sino, sobre todo, la artificial din\u00e1mica de producci\u00f3n de procesos especulativos con las guerras o las crisis humanitarias que hacen posible las operaciones de Wall Street, por el que se suspenden los derechos fundamentales, imperando la l\u00f3gica darwinista de selecci\u00f3n natural, conforme a la lectura del liberalismo radical, m\u00e1s all\u00e1 o al margen de la ley, en un proceso que empez\u00f3 con la informaci\u00f3n confidencial y las filtraciones interesadas en la era Reagan y hoy ha evolucionado hacia la planificaci\u00f3n de macroeventos medi\u00e1ticos con los consabidos efectos sobre cotizaci\u00f3n, deuda p\u00fablica y desarrollo de sustanciosos beneficios de los amos del mundo financiero y de la informaci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<li>Tambi\u00e9n en el contexto actual de la pandemia se dan cambios notables, \u00bfqu\u00e9 visi\u00f3n tienes de esos cambios en las relaciones sociales, en la concepci\u00f3n de la diferencia y del miedo, entre otros? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el papel de la comunicaci\u00f3n en estos cambios? <strong>Podemos identificar varios aspectos. Una de las conclusiones m\u00e1s evidentes de los estudios sobre las formas de hegemon\u00eda en la comunicaci\u00f3n contempor\u00e1nea es la imperiosa necesidad del sistema de comando integrado de imponer y propiciar la devastadora l\u00f3gica de dominio, o seguridad total, colonizando la esfera p\u00fablica y extendiendo la pol\u00edtica de la informaci\u00f3n de las \u201cbellas mentiras\u201d como relato \u00fanico y verdadero de los acontecimientos hist\u00f3ricos. Y ello, incluso, a condici\u00f3n de planificar y producir masivamente programas de terror medi\u00e1tico y militar para cubrir los objetivos imperiales, anulando todo resquicio de cr\u00edtica y pluralismo informativo en la comprensi\u00f3n de los problemas fundamentales de nuestra sociedad. De aqu\u00ed la necesidad de una mirada sediciosa sobre la pol\u00edtica informativa que gu\u00eda y proyecta los intereses creados del Imperio con la extensi\u00f3n tecnol\u00f3gica del algoritarismo. S\u00f3lo si subvertimos nuestra posici\u00f3n de observadores y hacemos un sereno y agudo an\u00e1lisis sobre las formas de producci\u00f3n del consenso en las democracias occidentales, tal y como lo hace en su libro \u201cUn mundo vigilado\u201d Armand Mattelart, podremos entender c\u00f3mo en la reciente historia existe una delgada l\u00ednea roja, un hilo hist\u00f3rico que vincula las formas de gesti\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica del modelo angloamericano con el sistema de propaganda de\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Joseph_Goebbels\"><strong>Goebbels<\/strong><\/a><strong>, una l\u00f3gica instrumental que liga el r\u00e9gimen fascista con la voluntad de poder del gobierno imperial, a\u00a0<\/strong><a href=\"http:\/\/www.infoamerica.org\/teoria\/dovifat1.htm\"><strong>Dovifat<\/strong><\/a><strong>\u00a0y la direcci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica con Lippmann y la producci\u00f3n del consentimiento, y la pol\u00edtica de terrorismo y delaciones nazi con la red de inteligencia y videovigilancia global que extiende el complejo industrial-militar del\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Departamento_de_Defensa_de_los_Estados_Unidos\"><strong>Pent\u00e1gono<\/strong><\/a><strong>. Tras la lectura atenta del nuevo volumen de Ignacio Ramonet sobre <em>La sociedad vigilada <\/em>o el trabajo de Andr\u00e9 Vitalis y Armand Mattelart <em>De Orwell al cibercontrol<\/em>, el campo acad\u00e9mico de la comunicaci\u00f3n deber\u00eda replantearse seriamente la funci\u00f3n que desempe\u00f1a en este escenario la cultura\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Big_data\"><strong>BIG DATA<\/strong><\/a><strong>. M\u00e1s a\u00fan, \u00bfqu\u00e9 consecuencias tienen los conflictos latentes entre la UE y EE.UU. por el dominio de los flujos de informaci\u00f3n y el gobierno de Internet? O \u00bfen qu\u00e9 sentido podemos hablar de un modelo global de Sociedad de la Informaci\u00f3n si los principales actores transnacionales de la industria telem\u00e1tica est\u00e1n participados por los intereses estrat\u00e9gicos de la industria estadounidense y el complejo militar del Pent\u00e1gono?. Sabemos que las redes telem\u00e1ticas est\u00e1n subvirtiendo la democracia, siempre lo han hecho. Ahora, las redes electr\u00f3nicas y los nuevos sistemas de comunicaci\u00f3n son manifiestamente incompatibles con el di\u00e1logo pol\u00edtico; la fragmentaci\u00f3n y dispersi\u00f3n del espacio p\u00fablico es hoy la norma; el control de las redes a trav\u00e9s de programas como\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/ECHELON\"><strong>Echelon<\/strong><\/a><strong>\u00a0ampl\u00eda los sistemas de vigilancia y dominio del espacio privado de la comunicaci\u00f3n; mientras que la instrumentaci\u00f3n mercadol\u00f3gica de la democracia digital en los procesos de elecci\u00f3n vac\u00eda de contenido p\u00fablico la participaci\u00f3n ciudadana.<\/strong> <strong>Para resumir, y a modo de conclusi\u00f3n, como en otros momentos de crisis y bifurcaci\u00f3n hist\u00f3rica, la pregunta, por impertinente, que conviene formular, siempre intempestivamente, como corresponde a una visi\u00f3n materialista, es qui\u00e9nes se benefician del control de la opini\u00f3n p\u00fablica ante crisis como la pandemia. El neoliberalismo sabemos que fue impuesto con terrorismo de Estado: de Pinochet a Pi\u00f1era. Y tambi\u00e9n somos conscientes que la viralidad de las noticias engrasan la cuenta de resultados de los medios mercantilistas. He ah\u00ed la prueba de Trump y el Washington Post. Por otra parte, la explotaci\u00f3n total requiere hoy de la guerra h\u00edbrida por las dificultades del capital acumulado de realizarse en esta fase especulativa y rentista. Ya conocemos las lecciones de Thomas Hobbes. Esto es, este tiempo de emergencia es propio de la doctrina de seguridad total por encima de toda veleidad informativa. A\u00f1adamos a este razonamiento que hace tiempo, quiz\u00e1s desde la primera Guerra del Golfo, que sabemos que la superioridad informativa es prescriptiva del orden y l\u00f3gica del control social. Y que terror y valor son del mismo campo sem\u00e1ntico en el capitalismo zombie que vivimos. La l\u00f3gica vamp\u00edrica del capital, como bien ilustrara Marx en El Capital, no para de acumular cad\u00e1veres, al tiempo que despliega una calculada pol\u00edtica de terrorismo informativo para que, por encima de todo, nadie mire a Wall Street. Paradojas de la toxicidad de nuestro tiempo. Todo, en suma, es una cuesti\u00f3n de bot\u00edn. Pero, hoy, como ayer, atentos al contagio, y al arte de la imitaci\u00f3n, una lecci\u00f3n est\u00e1 clara en esta crisis, como en otras experiencias anteriores, la deriva del contagio, natural o virtual, no es solo programable por la industria cultural. Es tambi\u00e9n<\/strong> <strong>una cultura de la emboscada de las multitudes. La historia as\u00ed lo demuestra. En definitiva, la <\/strong><strong>instauraci\u00f3n de este sistema hegem\u00f3nico de dominaci\u00f3n espectacular ha supuesto un cambio social tan profundo que, l\u00f3gicamente, ha transformado el arte del gobierno. Hoy la banalizaci\u00f3n de la guerra como instrumento \u00e9tico de las viejas naciones imperiales es reactualizada desde una cultura medi\u00e1tica diferente, en la que la \u201cpantalla total\u201d que coloniza los medios de vida adquiere una relevancia insospechada: la de representar la fuerza del poder hegem\u00f3nico, la de reproducir la potencia de la soberan\u00eda, sobrecodificando la capacidad del Imperio de garantizar policialmente el orden al servicio del derecho y la paz, alterando as\u00ed radicalmente las condiciones de organizaci\u00f3n y planeaci\u00f3n de la acci\u00f3n pol\u00edtica. Si Clausewitz hizo c\u00e9lebre la distinci\u00f3n entre t\u00e1ctica, como empleo de la fuerza en combate para alcanzar la victoria, y estrategia, como el empleo de las victorias a fin de alcanzar los objetivos de la guerra, hoy la soluci\u00f3n de continuidad entre una y otra es pr\u00e1cticamente indiscernible en la definici\u00f3n de la escalada de intensidad, baja o alta, de los conflictos, al punto que toda la vida social aparece como un problema estrat\u00e9gico de seguridad p\u00fablica, en una concepci\u00f3n de la guerra, representada en los medios, total y prolongada, pensada incluso como la anticipaci\u00f3n calculada de previsibles puntos de intervenci\u00f3n conforme a lo que Debord deno<a name=\"_ftnref3\"><\/a>mina \u201clo espectacular integrado\u201d en la llamada guerra preventiva. As\u00ed, la sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la pregnancia de una ret\u00f3rica de escenificaci\u00f3n militar espectacularizada, caracter\u00edstica de los sistemas imperiales, envuelven hoy los discursos informacionales de la aldea global. En esta operaci\u00f3n, el discurso espectacular es un discurso terrorista. De manera que la construcci\u00f3n noticiosa del<\/strong> <strong>p\u00e1nico moral de las multitudes impulsada por la prensa valida la hip\u00f3tesis de Klein sobre la doctrina del shock como p\u00e9rdida de sensibilidad y conciencia de la situaci\u00f3n real vivida. Del Chile de Pinochet a la guerra de Irak, pasando por los conflictos de los profesionales del silencio, las ideas de Milton Friedman pueden as\u00ed llevarse a efecto en una situaci\u00f3n de estado de emergencia<a name=\"_ftnref5\"><\/a> en el que, como critica Agamben<u>, <\/u>la excepci\u00f3n es la norma y la mediaci\u00f3n informativa una comunicaci\u00f3n del pavor orientada a reproducir la narrativa est\u00e1tica del neoliberalismo, esto es, el aislamiento f\u00edsico, psicol\u00f3gico y, claro est\u00e1, pol\u00edtico contra las medidas impuestas de expropiaci\u00f3n. Frente a esta l\u00f3gica devastadora del capital rentista, es precisa la lucha democr\u00e1tica por la informaci\u00f3n. Comenzando por las redes digitales. De acuerdo con Pierre L\u00e9vy, la transparencia financiera ciberdemocr\u00e1tica exige luchar contra la corrupci\u00f3n impulsando medidas y soluciones de control presupuestario por la funci\u00f3n p\u00fablica, inspirar la confianza de los ciudadano e implicar a la ciudadan\u00eda en la administraci\u00f3n de la prosperidad, definiendo otra comunicaci\u00f3n del riesgo y la din\u00e1mica econ\u00f3mica en lo que deber\u00eda ser una pol\u00edtica que pase de lo reactivo a lo proactivo, especialmente pensando en los agentes implicados en la mediaci\u00f3n de los abusos especulativos.<\/strong><\/li>\n<li>Considerando los procesos constantes de cambios socioculturales y de revisi\u00f3n te\u00f3rico-metodol\u00f3gica, \u00bfc\u00f3mo se articulan las agendas de la teor\u00eda cr\u00edtica y de los estudios culturales? \u00bfCu\u00e1les son los puntos de convergencia? \u00bfY de divergencia?. <strong>Son numerosas y no podr\u00eda abordar todas en esta conversaci\u00f3n. De algunas de ellas me ocupo en <em>Marxismo y Comunicaci\u00f3n<\/em>, en especial en lo concerniente a la revoluci\u00f3n digital y sus implicaciones. A mi juicio, la primera y principal tarea que es preciso acometer es recuperar la potencia de la perspectiva materialista en el estudio de la comunicaci\u00f3n contempor\u00e1nea. <\/strong><strong>Aprendimos con Benjamin que la<\/strong><strong> curiosidad intelectual es una de las pocas cosas que eleva la vida humana por encima del nivel de la farsa. Obedece al principio de autosuperaci\u00f3n, como nos ense\u00f1a Castoriadis a prop\u00f3sito de la creatividad constitutiva del <em>homo loquens<\/em> y del <em>homo faber<\/em>. Pero hoy requiere nuevos m\u00e9todos de intervenci\u00f3n asumiendo que la nueva econom\u00eda cultural subjetiviza los objetos y mercantiliza los sujetos. Crece, como argumenta Verd\u00fa, la subjetividad del objeto y la objetividad del sujeto proyectando a futuro, con la rob\u00f3tica, el poshumanismo de los SOBJETOS. La constataci\u00f3n de esta imposici\u00f3n del universo del fetichismo de la mercanc\u00eda valida la pertinencia anticipada por la Escuela de Frankfurt de deconstruir la desublimaci\u00f3n represiva y la falsa libertad, hoy constatables en la cibercultura, para explicar las formas complejas de dominaci\u00f3n en favor de un abordaje psicoanal\u00edtico de control y gubernamentalidad de los deseos, de producci\u00f3n, como pens\u00f3 Herbert Marcuse anta\u00f1o, de la conciencia y la necesidad. Hemos escrito en Ciudadan\u00eda Digital y Desarrollo Local (Bibilioteca Nueva, Madrid, 2019) que la banalizaci\u00f3n de lo privado que acompa\u00f1a el auge de las redes es uno de los efectos colaterales de nuestra falta de control sobre algo que nos ha pertenecido en exclusiva durante siglos. Pero empiezan a observarse movimientos transgresores que desbordan, de forma creativa, la administraci\u00f3n comunicativa. El reto que tenemos, desde la pr\u00e1ctica te\u00f3rica, es contribuir, de acuerdo con Hern\u00e1ndez Busto, al paso de un mundo donde recordar era la excepci\u00f3n (y olvidar era lo natural) a un orbe digitalizado donde la tecnolog\u00eda invierte esos t\u00e9rminos. Reconociendo el cambio en las formas de relaci\u00f3n entre p\u00fablico, medios y canales de informaci\u00f3n, la vindicaci\u00f3n del softpower elude pensar este necesario compromiso intelectual, complementario de las demandas de la UNESCO sobre diversidad, pero que apunta al n\u00facleo constitutivo del poder de los GAFAM: la organizaci\u00f3n oligop\u00f3lica de la estructura comunicacional, de la memoria y la representaci\u00f3n. En otras palabras, frente a la banalizaci\u00f3n de la l\u00f3gica de la comunicaci\u00f3n como dominio, el retorno a Atenas es afirmar la Phronesis y la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica de la econom\u00eda moral de las multitudes conectadas, problematizando los dispositivos, pol\u00edticas y l\u00f3gicas dominantes de representaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n la cultura acad\u00e9mica contraria a una filosof\u00eda de la praxis por una mala entendida concepci\u00f3n del conocimiento basada en la divisi\u00f3n social del trabajo, cuando m\u00e1s factible es y accesible resulta el saber socialmente necesario. No se trata, en fin, dada la deriva actual, pensar la cibercultura como un permanente proceso de innovaci\u00f3n y mejora del bienestar p\u00fablico, sino antes bien, como plantea Subirats, se trata de posicionarse desde la democracia radical participativa ante los dilemas de la mediaci\u00f3n digital que acompa\u00f1an al nuevo esp\u00edritu del capitalismo. En este marco contradictorio, la intensificaci\u00f3n de las formas participativas de gesti\u00f3n local que vienen extendi\u00e9ndose parece un proyecto y realidad inevitable. De los n\u00facleos de intervenci\u00f3n participativa y consejos ciudadanos, a las Iniciativas Legislativas Populares, de los refer\u00e9ndums o foros ciudadanos frente al extra\u00f1amiento del paradigma representacional a las asambleas de zonas, tales experiencias afirman la VIVENCIA PARTICIPATIVA que apunta a la necesaria construcci\u00f3n de una nueva COMUNICACI\u00d3N para el BUEN VIVIR. El grado de radicalidad democr\u00e1tica de estas iniciativas, por lo general aisladas y epis\u00f3dicas, depende de la conciencia y voluntad pol\u00edtica. <\/strong><strong>En este marco, la teor\u00eda cr\u00edtica de la mediaci\u00f3n se ve impelida a definir nuevos anclajes conceptuales y una ecolog\u00eda del saber comunicacional pensada desde el Sur y desde abajo, considerando la centralidad que, hoy por hoy, adquiere el trabajo inmaterial y, m\u00e1s concretamente, las nuevas tecnolog\u00edas digitales, en los procesos de intercambio y reproducci\u00f3n social ampliada que anteceden y atraviesan toda posibilidad o forma de convivencia. Pues con tal proceso no s\u00f3lo han entrado en crisis las formas de <em>gubernamentalidad<\/em> y las l\u00f3gicas de concepci\u00f3n del desarrollo herederas del difusionismo iluminista. Las redes y el lenguaje de los v\u00ednculos definen nuevos cronotopos y puntos de condensaci\u00f3n de la experiencia del sujeto moderno que deben ser repensadas desde una cultura de investigaci\u00f3n dial\u00f3gica y una concepci\u00f3n abierta del acontecimiento, dada la ruptura o discontinuidad hist\u00f3rica experimentada en la producci\u00f3n medi\u00e1tica contempor\u00e1nea. En otras palabras, en el nuevo horizonte cognitivo, la pol\u00edtica de la ciberdemocracia debe plantearse como una Econom\u00eda Pol\u00edtica del Archivo, como una cr\u00edtica metacognitiva de la captura de la experiencia vivencial, comenzando con los indicadores de inclusi\u00f3n digital y concluyendo con los modos de compartir y socializar el saber sobre lo social donde emergen tensiones y aperturas, contradicciones y problemas como el perfilado y la videovigilancia, la mercantilizaci\u00f3n y biopol\u00edtica de lo com\u00fan, la crisis de los modelos tradicionales de organizaci\u00f3n, la heterotop\u00eda y explosi\u00f3n de la diversidad en el \u00e1gora virtual y la normalizaci\u00f3n, la remediaci\u00f3n y el <em>crowsourced<\/em> en la generaci\u00f3n de los datos ciudadanos, la individuaci\u00f3n y la incultura o falta de competencias ciudadanas en el uso inteligente de la informaci\u00f3n, la infoxicaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n corporativa de los datos p\u00fablicos o la colonizaci\u00f3n de la memoria externa, o exomemoria, por los criterios de clasificaci\u00f3n de Google. En suma, en la era <\/strong><strong>de Cosm\u00f3polis, de David Cronenberg, en la era de Cosmocapital, la pregunta por capciosa, y no menos relevante, de un escenario complejo e intrincado como el que hemos descrito es QU\u00c9 HACER. La reflexividad sobre el nuevo horizonte cognitivo del marco hist\u00f3rico-cultural exige repensar, primero, aportes fundamentales para la cr\u00edtica. Esto es, pensar el papel de la cr\u00edtica, los contornos y perfiles de la sociedad posmoderna liberal y la articulaci\u00f3n de la acci\u00f3n y la raz\u00f3n en tiempos de libre comercio a la hora de comprender el proceso de configuraci\u00f3n del trabajo abstracto y la funci\u00f3n estructurante de la mediaci\u00f3n social con las redes digitales.<\/strong><strong>En este empe\u00f1o, la cr\u00edtica necesita <em>deconstruir <\/em>con capacidad de asombro y atenci\u00f3n por lo aut\u00e9ntico las formas aut\u00f3nomas de participaci\u00f3n en la cultura digital para denunciar, tal y como advierte Zizek, que la verdadera utop\u00eda es la creencia de que el sistema mundial de la comunicaci\u00f3n como dominio puede reproducirse de forma indefinida. Si algo dej\u00f3 claro hace m\u00e1s de 150 a\u00f1os Marx, en su primer volumen de El Capital, a todos los lectores de su \u00e9poca es, justamente, que la \u00fanica forma de ser verdaderamente realistas es prever lo que, en las coordenadas de este sistema, no tiene m\u00e1s remedio que parecer imposible y hoy, en la galaxia Internet, sabemos que, como los universos virtuales, aquello que era materialmente imposible, hoy resulta del todo factible y realizable en cualquier momento. Est\u00e1 por ver c\u00f3mo lo construiremos juntos y qu\u00e9 trabajo ser\u00e1 capaz de desplegar la academia en esta direcci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista Dr. Francisco Sierra, Revista ALAIC n\u00ba 33 Responsables: Carlos del Valle (UFRO), Daniel Badenes (UnQ) y Mar\u00eda Isabel Nore\u00f1a (UNIMINUTO) Francisco SIERRA CABALLERO (www.franciscosierraballero.net) es Catedr\u00e1tico de Teor\u00eda de la Comunicaci\u00f3n de la Universidad de Sevilla. Director de la Secci\u00f3n de Comunicaci\u00f3n y Cultura de la Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas, en la actualidad preside [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1583,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1581","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1581"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1581\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1583"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/dperiodismo1\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}