La asistencia a clase de una alumna en un día determinado; el rendimiento académico de estudiantes de la Universidad de Sevilla en una asignatura determinada; y el hábito tabaquista de un grupo de personas.
En el primer ejemplo la atención central recae sobre la asistencia a clase, planteado en el contexto de una alumna y un día determinado. En el segundo se centra el interés en el rendimiento académico, planteado en el contexto de estudiantes de la Universidad de Sevilla y en una asignatura determinada. En el tercer ejemplo el hábito tabaquista es lo considerado central, en el contexto de un grupo determinado de personas.
Al igual que en estos casos, en general los conceptos o ideas de interés central en cada caso suelen ser considerados en algún contexto o conjunto de circunstancias espacio-temporales, o de cualquier otro tipo. Veámoslo en algunos otros ejemplos:
La opinión que manifiesta un grupo de jóvenes sobre un tema determinado, las actividades de una persona jubilada, la sexualidad de un grupo de trabajadores en paro, el número de habitantes de una ciudad, o la temperatura en un aula preescolar.
Como puede ver, en ellos los conceptos centrales u objetos de interés son opinión, actividades, sexualidad, número de habitantes y temperatura, y son planteados respectivamente en los contextos de un grupo de jóvenes y un tema determinado, una persona jubilada, un grupo de trabajadores en paro, una ciudad y un aula preescolar.
Consideremos los siguientes ejemplos adicionales:
Si se toma la habilidad social como concepto central, su contexto serían las circunstancias ambientales y de los sujetos en que se considere dicha habilidad social. Por su parte, la violencia puede ser un concepto de interés planteado en un contexto como el de las calles de las ciudades españolas mayores de medio millón de habitantes, ya sea sólo la ejercida sobre adultos o también respecto a menores de edad, y sea considerando la violencia física y/o verbal. En la expresión fa= na/(na+nb) de la frecuencia relativa del fenómeno a en el conjunto de ocurrencias de los fenómenos a y b, na es el concepto señalado en el contexto o condición de na+nb. De manera semejante, en la expresión P(A/B) entendida como la probabilidad condicional del suceso A dado la ocurrencia del suceso B, A es el concepto señalado en el contexto o condición que supone el suceso B.
A partir de lo expuesto note que los contextos vienen a ser conceptos tomados como auxiliares o secundarios en cuanto enmarcadores del concepto que centra el interés del profesional en cada ocasión. Por eso todos los criterios de calificación y los conocimientos que más tarde apliquemos a los conceptos podrán ser aplicados también al contexto si así resulta necesario.
En tal sentido la calificación de variable o relación que más tarde se aplicará a los conceptos centrales, también podrá serlo al contexto cuando así sea necesario. Se puede así considerar una variable -por ejemplo edad media de un grupo de sujetos- en dos contextos diferentes: sujetos que pertenezcan al grupo 3º A de una facultad determinada en un momento concreto -contexto delimitado por circunstancias unitarias o no relacionales-, y sujetos en los que el entrenamiento realizado tenga efectos en el rendimiento en una tarea determinada -contexto relacional-.
Por otra parte, pueden considerarse relaciones entre los conceptos tomados como objetos de estudio y los considerados sus contextos. En este sentido los contextos son considerados circunstancias condicionantes para los objetos de estudio.
Al plantearse la relación entre dos métodos de enseñanza y rendimiento obtenido con ellos en el contexto de sujetos extravertidos e introvertidos, se está planteando estudiar esos dos métodos en sujetos de ambos tipos de personalidad, lo cual supone también que se está planteando una covariación nula entre los métodos -variable del objeto central de estudio- y el tipo de personalidad de los sujetos -contexto-, pues al estudiarse los dos métodos en sujetos de los dos tipos de personalidad, al variar uno no varía el otro. En cambio, si se planteara estudiar la relación que sobre el rendimiento pudiera tener un método de enseñanza aplicado a sujetos de un determinado tipo de personalidad, se estaría planteando además de la relación entre método y rendimiento, otra no nula aunque constante entre método y tipo de personalidad, puesto que en este caso cada método es aplicado sólo a sujetos de un tipo de personalidad.
A veces puede dudarse si un componente forma parte de lo central o del contexto. Pero de acuerdo a lo expuesto, ello dependerá de qué se considere central y qué auxiliar en cada caso por parte de la persona que plantea o analiza el concepto.
En un ejemplo anterior se hizo referencia a la habilidad social de un grupo de personas en determinados ambientes, y en dicho ejemplo cabe dudar si social es contexto de habilidad o por el contrario forma parte de lo considerado central. Se estaría en el segundo caso cuando se considerara que hablar de habilidad a secas no tiene sentido, y que habilidad social es la expresión mínima de lo que interesa estudiar en tal caso.