{"id":503,"date":"2015-01-11T10:30:34","date_gmt":"2015-01-11T10:30:34","guid":{"rendered":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/?p=503"},"modified":"2015-01-11T10:30:34","modified_gmt":"2015-01-11T10:30:34","slug":"pompeya-contada-por-sus-supervivientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/?p=503","title":{"rendered":"Pompeya contada por sus supervivientes"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>La verdadera historia de la erupci\u00f3n es narrada por Alberto Angela en un libro que resume 25 a\u00f1os de investigaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h5>\n<figure id=\"attachment_13492\" aria-describedby=\"caption-attachment-13492\" style=\"width: 455px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-13492 size-full\" style=\"max-width: 100%; height: auto; margin-bottom: 12px; clear: both; display: block; margin: 0 auto; padding: 4px; background-color: white; border: 1px solid #ccc;\" src=\"https:\/\/latunicadeneso.files.wordpress.com\/2015\/01\/fresco-pompeya.jpg?w=455\" alt=\"\" width=\"455\" height=\"256\" border=\"0\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13492\" class=\"wp-caption-text\">Uno de los bell\u00edsimos frescos conservados en las villas de Pompeya \/ ABC<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\">Fuente: \u00c1NGEL G\u00d3MEZ FUENTES\u00a0 |\u00a0 <span style=\"color: #0000ff;\"><a style=\"text-decoration: underline; color: #0000ff;\" href=\"http:\/\/www.abc.es\/cultura\/arte\/20150111\/abci-pompeya-libro-alberto-angela-201501092135.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer\">ABC<\/a><\/span>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 11\/01\/2015<\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">En menos de veinte horas <strong>el Vesuvius (el monte exterminador que no es el Vesubio que conocemos hoy, como com\u00fanmente se cree)<\/strong> expuls\u00f3 diez mil millones de toneladas de magma, centenares de millones de toneladas de vapores y de otros gases a una velocidad de 300 metros al segundo. Se calcula que, en t\u00e9rminos de energ\u00eda mec\u00e1nica y t\u00e9rmica liberada por la erupci\u00f3n del Vesuvius, equivaldr\u00eda a <strong>50.000 bombas at\u00f3micas de Hiroshima<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">En Pompeya viv\u00eda <strong>Faustilla<\/strong>, la usurera que hasta el \u00faltimo momento persigue a sus clientes exigiendo el pago de los cr\u00e9ditos mientras Pompeya se derrumba. Vive <strong>Novella Primigenia<\/strong>, la actriz que, tras el teatro, intima con hombres poderosos la noche anterior a la tragedia. Se encuentra all\u00ed <strong>Apollinare<\/strong>, m\u00e9dico personal del emperador Tito, que en su tour por la provincia visita a <strong>la bella Rectina<\/strong>, la arist\u00f3crata organizadora, incluso pocas horas antes de la cat\u00e1strofe, de suntuosas fiestas en su villa al pie del Vesuvius.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\"><strong>Una Pompeya viva<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Esta narraci\u00f3n de la tragedia de Pompeya la ha hecho de una forma in\u00e9dita <strong>el paleont\u00f3logo m\u00e1s famoso de Italia y divulgador cient\u00edfico Alberto Angela<\/strong> en su libro <strong>\u00abLos tres d\u00edas de Pompeya\u00bb, un best seller en Italia<\/strong>. Durante veinticinco a\u00f1os ha estudiado las excavaciones, con la ayuda de vulcan\u00f3logos, arque\u00f3logos, antrop\u00f3logos y otros investigadores, para restituirnos la imagen de una Pompeya viva, que en su cotidianidad se asemeja de forma sorprendente, por las actividades de sus habitantes y la tipolog\u00eda de los mismos, a una ciudad contempor\u00e1nea. Se alquilaban carros, exist\u00eda el agua corriente y la mujer estaba emancipada.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Cuando uno llega a las excavaciones de Pompeya se tiene la impresi\u00f3n de que los romanos acaban de abandonar la ciudad. Es pr\u00e1cticamente el \u00fanico lugar arqueol\u00f3gico en el mundo que cuenta la vida cotidiana de hace dos mil a\u00f1os. Pompeya parece haberse parado en el tiempo. Como en un filme, Angela nos descubre esas peque\u00f1as cosas que se asemejan a nuestro mundo. En esa cuenta atr\u00e1s de la tragedia, se comienza <strong>a las ocho de la ma\u00f1ana del 22 de octubre del 79 d.C.<\/strong>, cuando faltan 53 horas para la erupci\u00f3n, que se produce en oto\u00f1o y no en verano como siempre se ha narrado. La vida de Pompeya durante tres d\u00edas la reconstruye Alberto Angela con <strong>siete supervivientes<\/strong> que hist\u00f3ricamente han existido, con sus nombres y apellidos, a los que sigue paso a paso en un recorrido que se puede hacer todav\u00eda hoy por calles, casas y locales p\u00fablicos.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\"><strong>Plinio el Joven y sus cartas<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Nos encontramos as\u00ed con <strong>Plinio el Joven<\/strong>, un superviviente que describi\u00f3 la erupci\u00f3n en sus <strong>dos famosas cartas dirigidas a T\u00e1cito<\/strong>. Plinio habla de la villa de la citada Rectina perteneciente a la \u00e9lite romana, que tambi\u00e9n se salv\u00f3, al igual que <strong>el joven Aulio Furio Saturnino<\/strong>, miembro de una de las m\u00e1s conocidas familias de Pompeya que hac\u00eda negocios con ella. Se salvar\u00e1 <strong>Flavio Cresto<\/strong>, un liberto que va a jugar a los dados a un casino de Pompeya. Se salva tambi\u00e9n <strong>Tito Suedio Clemente<\/strong>, inflexible tribuno enviado a Pompeya por el emperador Vespasiano para concluir la revisi\u00f3n del Catastro. Por el contrario, poco clemente fue la suerte con<strong> la se\u00f1ora Giocondo<\/strong>: ese d\u00eda hab\u00eda organizado un viaje a su granja fuera de Pompeya. Su marido, el banquero Lucio Cecilio Giocondo, hab\u00eda recibido a una se\u00f1ora rica en su oficina del Foro para gozar de la vida. Pero su esposa no saldr\u00e1 ya nunca m\u00e1s de la granja, sepultada por la lava, gas y magma.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Siguiendo los pasos de estos supervivientes se descubre una Pompeya de nuevos ricos, habitada sobre todo por exesclavos, que hab\u00edan encontrado su nuevo estatus social y econ\u00f3mico en el comercio. Era un lugar tambi\u00e9n de excesos, con una treintena de burdeles, una ciudad en crisis: antes de la erupci\u00f3n se hab\u00edan producido terremotos y el \u00faltimo hab\u00eda impedido a la ciudad surtirse de agua desde hac\u00eda meses.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Un breve lapso de tiempo ha constituido la diferencia entre la vida y la muerte. Quienes eligieron la fuga en las primeras horas desde que se inici\u00f3 la erupci\u00f3n tuvo la posibilidad de escapar. Por el contrario, los que dudaron o decidieron esperar que el Vesuvius se calmara permaneciendo en la ciudad, encontr\u00f3 la muerte. La mayor parte de los habitantes de Pompeya muri\u00f3, porque ninguno esperaba tal cat\u00e1strofe, y cuando lo comprendieron era demasiado tarde. <strong>El poeta Cesio Basso<\/strong> podr\u00eda haberse escapado. El propietario del \u00abhotel\u00bb donde se hospedaba, <strong>Cossio Libano,<\/strong> viendo las primeras nubes elevarse en el cielo, comprendi\u00f3 enseguida la dimensi\u00f3n de la tragedia que se abat\u00eda sobre Pompeya y tuvo tiempo para organizar tres carros y salvar a su familia. Ofreci\u00f3 un puesto al poeta Basso, que lo rechaz\u00f3.<\/span><\/p>\n<p class=\"p\" style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">En un radio de 12-15 kil\u00f3metros el territorio en direcci\u00f3n a Pompeya quedar\u00e1 bajo <strong>un espesor de tres metros de lava<\/strong>. Cambiar\u00e1 la conformaci\u00f3n de la costa, sepultar\u00e1 <strong>Herculano<\/strong> bajo veinte metros de fangos volc\u00e1nicos y Pompeya bajo casi seis metros de lava, piedra p\u00f3mez y cenizas. Pocos habitantes se salvaron, solo aquellos que se marcharon de inmediato. Datos ciertos sobre los muertos nos los hay, pero se estiman entre ocho y diez mil en Pompeya y de tres mil a cuatro mil en Herculano. <strong>El primer esqueleto se encontr\u00f3 el 19 abril 1748<\/strong>, y hasta hoy se han descubierto 1.047 en Pompeya y 328 en Herculano. Falta mucho a\u00fan por descubrir.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\"><strong>Era oto\u00f1o y no fue el Vesubio<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Entre las muchas \u00abnuevas\u00bb verdades que est\u00e1n surgiendo sobre Pompeya, sin duda la m\u00e1s clamorosa se refiere a la fecha de la erupci\u00f3n. En todas las gu\u00edas y libros se ha se\u00f1alado el 24 de agosto del 79 d.C. La fuente principal era Plinio el Joven, que lo cuenta por carta a T\u00e1cito. Pero la carta original no existe, sino copias realizadas en el Medievo por amanuenses, posiblemente con errores de transcripci\u00f3n. Algunos investigadores, entre ellos Alberto Angela, sugieren otra fecha y estaci\u00f3n del mismo a\u00f1o 79 d.C.: la erupci\u00f3n se habr\u00eda producido el 24 de octubre. Se basan en indicios importantes: las v\u00edctimas no llevaban ya ropas de verano, sino de oto\u00f1o, en algunos casos incluso voluminosas y pesadas. En muchas casas, como por ejemplo la del Menandro o la de los Castos Amantes, se han encontrado braseros para calentarse, lo que sugiere que hab\u00eda temperaturas bajas. Adem\u00e1s, se ha encontrado un gran n\u00famero de casta\u00f1as, t\u00edpicamente del oto\u00f1o, y nueces y granadas, que habitualmente se recogen entre septiembre y octubre. Los arque\u00f3logos han descubierto terrenos agr\u00edcolas que produc\u00edan vino, y la vendimia, que se realiza en oto\u00f1o, ya hab\u00eda concluido cuando lleg\u00f3 la erupci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"direction: ltr; font-size: 14px; line-height: 1.4em; color: #444444; font-family: 'Helvetica Neue',Helvetica,Arial,sans-serif; margin: 0px 0px 1em; text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Adem\u00e1s del equ\u00edvoco sobre la fecha, hay otro mito que Alberto Angela aclara. El verdugo de Pompeya no fue el Vesubio como lo conocemos hoy. En la \u00e9poca de Pompeya no era visible. La erupci\u00f3n se produjo en otro volc\u00e1n que se encontraba en el mismo punto, pero mucho m\u00e1s antiguo: el Vesuvius o Vesbius, hoy monte Somma. Ya fue catastr\u00f3fico antes de Pompeya. Al menos tres de sus erupciones prehist\u00f3ricas debieron ser apocal\u00edpticas, similares a la del 79 d.C. De una de ellas hay testimonios escalofriantes: restos arqueol\u00f3gicos en un poblado de la edad de bronce, encontrado en la localidad de Nola. Hace unos 4.000 a\u00f1os el Vesuvius tuvo una erupci\u00f3n violent\u00edsima.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdadera historia de la erupci\u00f3n es narrada por Alberto Angela en un libro que resume 25 a\u00f1os de investigaci\u00f3n Fuente: \u00c1NGEL G\u00d3MEZ FUENTES\u00a0 |\u00a0 ABC\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 11\/01\/2015 En menos de veinte horas el Vesuvius (el monte exterminador que no es<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503"}],"collection":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}