{"id":631,"date":"2015-05-02T10:25:33","date_gmt":"2015-05-02T10:25:33","guid":{"rendered":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/?p=631"},"modified":"2015-05-02T10:30:50","modified_gmt":"2015-05-02T10:30:50","slug":"la-piscina-climatizada-un-invento-de-la-antiguedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/departamento.us.es\/filologiaclasica\/?p=631","title":{"rendered":"La piscina climatizada, un invento de la Antig\u00fcedad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La influencia griega se mezcla con la originalidad romana en este invento tan actual y, al mismo tiempo, tan antiguo. Cuando acudimos a ba\u00f1arnos en nuestras piscinas climatizadas, o decidimos dedicarnos un fin de semana de relax en un balneario, estamos sumergi\u00e9ndonos, en realidad, en una sofisticada invenci\u00f3n que nos precede, al menos, en unos dos mil a\u00f1os en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retrocedamos dos milenios atr\u00e1s. Nos encontramos en Campania, regi\u00f3n del sur de Italia ba\u00f1ada por las costas del mar Tirreno, donde se encuentran las actuales ciudades de N\u00e1poles o Salerno.\u00a0 Esta zona hab\u00eda sido un foco de recepci\u00f3n de colonias helenas, formando parte de lo que com\u00fanmente se conoce como la Magna Grecia. Como tal, hab\u00eda recibido y adoptado el <i>modus vivendi <\/i>propio de los griegos, con sus usos y costumbres, como fueron, sin ir m\u00e1s lejos, los ba\u00f1os. Ejerciendo una gran influencia en la zona, esta cultura griega se mezcl\u00f3 con la romana en un lento proceso de adaptaci\u00f3n. Los influjos del mundo griego se sumaron, en este caso, a las propias condiciones geogr\u00e1ficas de la zona, conocida como <strong>Campos Fl\u00e9geros<\/strong>, una extensa \u00e1rea volc\u00e1nica ubicada a unos nueve kil\u00f3metros de N\u00e1poles y en la que abundan las aguas termales naturales hechas gracias a las condiciones del terreno. Estas aguas son todav\u00eda visibles hoy d\u00eda, aunque en menor proporci\u00f3n que en la Antig\u00fcedad.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<figure id=\"attachment_12774\" aria-describedby=\"caption-attachment-12774\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-12774\" src=\"http:\/\/www.temporamagazine.com\/wp-content\/uploads\/Bah%C3%ADa-de-N%C3%A1poles.jpg\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"239\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12774\" class=\"wp-caption-text\">Mapa de la Bah\u00eda de N\u00e1poles.<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"wp-caption-text\">\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto vivi\u00f3, en la d\u00e9cada de los 90 a.C., uno de nuestros protagonistas, <strong>Cayo Sergio Orata<\/strong>. En estos tiempos, con la rep\u00fablica romana dando sus \u00faltimos coletazos, la bah\u00eda de <strong>N\u00e1poles<\/strong> se hab\u00eda convertido en un important\u00edsimo centro de negocios y en un concurrido enclave comercial. Fue, adem\u00e1s, el destino de vacaciones favorito de la aristocracia romana de la \u00e9poca, y all\u00ed se asentaron riqu\u00edsimas villas y residencias pertenecientes a las m\u00e1s importantes personalidades pol\u00edticas del momento. Es el caso, por ejemplo, de <strong>Baiae<\/strong> (actual Bayas). Esta ciudad se convirti\u00f3 en uno de los destinos favoritos de la \u00e9lite romana, edific\u00e1ndose importantes villas y edificios, muchos de ellos hoy en d\u00eda sepultados por las aguas.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<figure id=\"attachment_13160\" aria-describedby=\"caption-attachment-13160\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-13160 size-medium\" src=\"http:\/\/www.temporamagazine.com\/wp-content\/uploads\/BAIA-SOMMERSA-300x225.jpg\" alt=\"BAIA-SOMMERSA\" width=\"300\" height=\"225\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-13160\" class=\"wp-caption-text\">Vista a\u00e9rea de los restos sumergidos de Baiae.<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"wp-caption-text\">\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era el contexto ideal para las actividades econ\u00f3micas llevadas a cabo con cierta picard\u00eda e inteligencia y, si estas daban su fruto, para hacerse de oro de camino. Sergio Orata supo ver perfectamente las oportunidades comerciales que esta coyuntura ofrec\u00eda e hizo lo que todav\u00eda hoy muchos hacen para enriquecerse: crear una necesidad hasta entonces inexistente. Si hay algo que tampoco cambi\u00f3 excesivamente con el paso de los siglos es el gusto, por parte de las \u00e9lites sociales, por la degustaci\u00f3n del marisco como un producto de lujo y primera calidad; en este sentido, los romanos fueron un claro ejemplo de ello. Aprovechando la alta demanda de las actividades piscicultoras, Orata gan\u00f3 bastante dinero cultivando ostras a escala local. Conforme crec\u00edan sus ingresos engordaba su ambici\u00f3n, y fue perfeccionando sus t\u00e9cnicas: mediante la construcci\u00f3n de presas y canales manej\u00f3 a su antojo las mareas y pr\u00e1cticamente acapar\u00f3 para s\u00ed el <strong>lago Lucrino<\/strong>, dando lugar a lo que<strong>Plinio<\/strong> denomin\u00f3 en su <i>Historia natural <\/i>como \u00abcampos de ostras\u00bb. Estas actividades no pasaron desapercibidas y Orata tuvo que hacer frente a importantes pleitos legales que le acusaban de haber ocupado ilegalmente el mencionado lago para sus actividades comerciales.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><i><i>\u00ab<\/i>\u00c9ste, adem\u00e1s, para no someter sus glotones apetitos a los caprichos de Neptuno, se cre\u00f3 mares privados interceptando las olas del mar para sus estuarios y encerrando toda clase de peces en recintos diversos, separados por unos bloques, de manera que ning\u00fan temporal pudiera privar a la mesa de Orata de manjares variados. Llen\u00f3 tambi\u00e9n de edificios espaciosos y altos las orillas del lago Lucrino, desiertas hasta entonces, con el fin de poder disfrutar de ostras fresqu\u00edsimas. Pero, cuanto m\u00e1s se adentraba en la usurpaci\u00f3n de aguas p\u00fablicas, hubo de sufrir un proceso judicial con Considio, uno de los granjeros del Estado. Se dice que Lucio Craso, abogado defensor de la parte contraria, dijo en este proceso: \u201cMi amigo Considio se enga\u00f1a al creer que Orata, si se viera alejado del lago Lucrino, se privar\u00eda de ostras, porque, si no las puede coger all\u00ed, las sabr\u00e1 encontrar sobre el tejado de las casas.\u201d\u00bb <\/i>(Valerio M\u00e1ximo, IX, 1)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y tuvo buen ojo Orata a la hora de saber vender su producto. No dud\u00f3 en calificar a sus ostras criadas en el lago Lucrino como \u00ablas mejores en el mercado\u00bb. Pero adem\u00e1s de esto, Orata dio un paso m\u00e1s con una de las invenciones con las que se har\u00eda un hueco en la Historia: los llamados <strong><i>balnea pensiles <\/i><\/strong>en lat\u00edn, y cuya traducci\u00f3n literal al castellano ser\u00eda \u00abba\u00f1os colgantes\u00bb. Las fuentes parecen apuntar a que estos ba\u00f1os colgantes son el germen de las futuras piscinas climatizadas, y aunque Orata no haya sido el inventor de estos ba\u00f1os por haber existido antes por influencia griega, s\u00ed es el responsable de la comercializaci\u00f3n y estandarizaci\u00f3n de los mismos, creando artificialmente unos ba\u00f1os que la naturaleza ya hab\u00eda ofrecido desde siempre. En estos ba\u00f1os, como si de aut\u00e9nticas piscifactor\u00edas se tratasen, Orata criaba las ostras y el pescado con el que luego comerciar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema empleado para el funcionamiento de estos ba\u00f1os fue conocido como <i><strong>hypocaustum<\/strong>. <\/i>Las excavaciones arqueol\u00f3gicas han sacado a la luz muestras de hipocaustos anteriores a las piscinas de Orata, como es el caso de Pompeya y sus Termas Estabianas, datadas en el siglo IV a.C. Este descubrimiento, sumado a otros hallazgos tambi\u00e9n precedentes a los tiempos del piscicultor romano, pone de manifiesto que \u00e9l no fue el creador del hipocausto, aunque s\u00ed parece ser el responsable de su traspaso al \u00e1mbito dom\u00e9stico y privado al convertir sus piscinas en una aut\u00e9ntica tendencia.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<figure id=\"attachment_12773\" aria-describedby=\"caption-attachment-12773\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-12773 size-medium\" src=\"http:\/\/www.temporamagazine.com\/wp-content\/uploads\/Ejemplo-de-hypocausto-300x175.jpg\" alt=\"Termas Estabianas de Pompeya. Fuente.\" width=\"300\" height=\"175\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12773\" class=\"wp-caption-text\">Hypocaustum de las Termas Estabianas de Pompeya.<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"wp-caption-text\" style=\"text-align: justify;\">El hipocausto o <i>hypocaustum <\/i>fue tambi\u00e9n adaptado a las casas convirti\u00e9ndose en el origen de lo m\u00e1s parecido a nuestra calefacci\u00f3n. As\u00ed pues, fue una suerte de calefacci\u00f3n a trav\u00e9s de una c\u00e1mara de aire. Su funcionamiento consist\u00eda en la creaci\u00f3n de pilares de ladrillos subterr\u00e1neos sobre los que se sustentar\u00eda el suelo, mientras que desde fuera, un horno producir\u00eda los gases y el calor suficiente que, mediante canalizaciones, llegar\u00edan a este espacio abierto en el subsuelo de la edificaci\u00f3n. Para las piscinas y en las termas, \u00a0en las cuales se persegu\u00eda alcanzar m\u00e1s grados de temperatura, se integraban en los ya mencionados muros una especie de tubos hechos de arcilla a trav\u00e9s de los cuales sal\u00eda el humo. Si Orata no fue el inventor originario, no cabe duda de que al menos debi\u00f3 de ser el art\u00edfice del perfeccionamiento de este dispositivo.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sabemos hasta qu\u00e9 punto estas piscinas de Orata estaban destinadas al ba\u00f1o humano, pues puede ser que estuvieran hechas con el fin de servir como una especie de peque\u00f1as piscifactor\u00edas particulares. Sin embargo, lo que parece claro es que m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano este sistema fue adaptado para el uso del hombre. Es aqu\u00ed donde algunos autores mencionan al m\u00e9dico griego <strong>Asclep\u00edades de Bitinia<\/strong>, quien se piensa que, ejerciendo su profesi\u00f3n en Roma, pudo haber adoptado el dispositivo ideado por Orata y emplearlo para sus tratamientos m\u00e9dicos, dando los primeros pasos de lo que hoy llamar\u00edamos balneoterapia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una aut\u00e9ntica moda, nuestro emprendedor se hizo rico llevando estas piscinas al terreno dom\u00e9stico haciendo gala de una impresionante visi\u00f3n empresarial: era \u00e9l quien compraba villas, en las que hac\u00eda la instalaci\u00f3n de sus ba\u00f1os, para despu\u00e9s volver a ponerlas en venta por un precio claramente superior al que las hab\u00eda comprado. Tal fue el \u00e9xito de su idea, que toda villa romana que se preciase no pod\u00eda prescindir de estos<i>balnea. <\/i>Si entendemos el contexto hist\u00f3rico del siglo I a.C. y, en general, los \u00faltimos a\u00f1os de la rep\u00fablica, nos resultar\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil comprender el \u00e9xito al que lleg\u00f3 Cayo Sergio Orata: se trataba de una meritocracia exacerbada en la que nadie se pod\u00eda permitir el lujo de quedar por debajo de nadie, y en este sentido, los s\u00edmbolos de poder y status social jugaron un papel important\u00edsimo. Aqu\u00ed es precisamente donde las piscinas de Orata se convirtieron en una demostraci\u00f3n m\u00e1s de la capacidad adquisitiva y del poder de sus propietarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta moda, deplorable para algunos, no pas\u00f3 desapercibida para los autores que vivieron en esta \u00e9poca. Es el caso de <strong>Marco Tulio Cicer\u00f3n<\/strong>, que acusaba a sus contempor\u00e1neos de temer m\u00e1s por la longevidad de sus piscinas que por la de la Rep\u00fablica (<i>Cartas a \u00c1tico, <\/i>I, 18), que por cierto, no se iba a prolongar mucho m\u00e1s en el tiempo. Cicer\u00f3n, como bien muchos saben, se caracteriz\u00f3 por su acentuado conservadurismo. No vio nada bien el orador romano este <i>boom <\/i>que cada vez se iba haciendo un hueco m\u00e1s grande en la ya bastante corrompida sociedad romana. Para Cicer\u00f3n, Orata fue un aut\u00e9ntico sibarita, empleando el sentido m\u00e1s peyorativo del t\u00e9rmino; pero lo cierto es que lo \u00fanico que este inteligente comerciante hab\u00eda hecho era aprovecharse de una coyuntura ya existente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos, una vez m\u00e1s, el inmenso legado que los antiguos nos han dejado en herencia. Podr\u00edamos afirmar sin temor a caer en la exageraci\u00f3n que tambi\u00e9n en nuestras actividades diarias y en muchos de nuestros usos comunes, la influencia del mundo grecolatino ha dejado una impronta de un valor material y cultural incalculable.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"color: #333333;\"><strong>Fuente:<\/strong> <\/span>Naiara Lombao Abelleira <span style=\"color: #333333;\">para<\/span>\u00a0http:\/\/www.temporamagazine.com\/<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda|<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">FAGGAN, G. G., \u201c<i>Bathing in public in the Roman World<\/i>\u201c<i>,<\/i>\u00a0Michigan:<i>\u00a0<\/i>University of Michigan, 2002.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">FAGGAN, G. G., \u201cThe Genesis of the Roman Public Bath: Recent Approaches and Future\u201d,\u00a0<i>American Journal of Archeology. <\/i>Julio 2001, vol. 105, n\u00ba 3, pp. 403-426.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">HOLLAND, T., \u201c<i>Rubic\u00f3n<\/i>\u201c<i>, <\/i>Barcelona:\u00a0Planeta, 2007.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">MATEO, A.<i>, <\/i>\u201c<i>Manceps, Redemptor Publicanus: Contribuci\u00f3n al estudio de los contratistas p\u00fablicos en Roma<\/i>\u201c<i>,<\/i>\u00a0Santander:<i>\u00a0<\/i>Universidad de Cantabria, 2000.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">M\u00c1XIMO, V.<i>, <\/i>\u201c<i>Hechos y vidas memorables<\/i>\u201c<i>,<\/i>\u00a0Barcelona:<i>\u00a0<\/i>Edici\u00f3n de Fernando Mart\u00edn Acera, Akal, 1988.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La influencia griega se mezcla con la originalidad romana en este invento tan actual y, al mismo tiempo, tan antiguo. 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